Segundo día: conocer el memorial – Zweiter Tag: Kennenlernen der Gedenkstätte

Español – Primer acercamiento al campo de concentración de Buchenwald (por la mañana)

El viaje empezó en la Plaza Goethe de Weimar, cerca de nuestro albergue juvenil. El camino en autobús es ligeramente ascendente todo el tiempo, ya que tenemos que subir al Ettersberg a 200 metros de altitud. No es mucho, pero se puede sentir la diferencia de temperatura al salir del bus. El camino nos llevó a través del bosque, pero en tiempos pasados ya era territorio de las SS y parte del complejo del campo de concentración.

Después de unos 20 minutos llegamos al estacionamiento del antiguo cuartel de los funcionarios de las SS. Es sorprendente que en este edificio vivieran soldados y guardias que acosaban y torturaban a la gente todos los días, pero hoy en día vive gente „normal“.Para acercarnos al campo y su historia y por lo tanto retroceder en el tiempo, echamos un vistazo a algunas fotografías, pero también a dibujos, pintados en secreto por prisioneros encarcelados. En grupos elegimos fotos que nos llamaron la atención.

Nos dimos cuenta que hay que distinguir entre las fotos. Muchos de ellos son del tiempo después de la liberación por el ejército de los EEUU el 11 de abril de 1945. Su intención era interrogar a la población, explicar la situación en los campos de concentración e informarles sobre las atrocidades cometidas por los nazis. Por otro lado, las SS tomaron fotos para disfrazar los hechos. Por ejemplo, hay varias fotos del gran campamento en un cuartel de piedra, pero ninguna del pequeño campamento en el cuartel de madera. Porque la diferencia entre estos dos tipos es enorme, en los cuarteles de madera los prisioneros se acostaban en estantes en decenas para dormir. Las enfermedades se propagaban como un incendio forestal aquí, por supuesto, porque el agua ya escaso se usaba para beber y no para la higiene personal.

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Después de la liberación, foto del ejército estadounidense – Nach der Befreiung, Foto der US-Army

En los barracones de piedra, sin embargo, había verdaderas camas, que estaban hechas de metal por encima y al lado de las demás, pero aún así parecían mucho más cómodas. Incluso había lámparas colgando de los techos, lo que hace que la habitación en los cuadros parezca casi confortable. Pero aquí también dominaban suciedad y escasez.

Las fotos del Ejército de los EEUU muestran las emociones de los prisioneros, como pudieron verse después de la liberación. En sus caras se puede ver el sufrimiento y el daño que habían tenido que soportar en a veces siete años de encarcelamiento, el agotamiento y la enfermedad dibujan sus rostros. Pero el miedo ya no domina; al contrario, algunos incluso parecen aliviados.

Dibujo de un prisionero sobre las condiciones inhumanas en el campo pequeño – Zeichnung eines Häftlings über die unmenschlichen Bedingungen im Kleinen Lager.

Ahora, ya con conocimientos previos y preparados para pisar el suelo en el que miles de personas habían sufrido e incluso 56.000 morían, seguimos el camino que les llevaba directamente a la entrada. El „Camino del Carajo“, como se llama, es una artimaña para los prisioneros recién llegados.

Aquí fueron golpeados, insultados y escupidos por los oficiales de las SS, al principio sin sospechar nada. Todas estas eran medidas para intimidar y deshumanizar completamente a los judíos, los presos políticos, los antisociales (por ejemplo, los sin techo), los así llamados “criminales profesionales“, los homosexuales, los investigadores de la Biblia (testigos de Jehová) y los emigrantes. Para seguir quitándoles la dignidad, se les afeitaba la calva y les ponían en una solución desinfectante.  Se podría pensar que es para la higiene, pero esta solución no es ciertamente limpia después de la 10ª persona y ardía en las heridas del afeitado. Además, se les asignaban números, entonces Peter ya no se llama Peter, sino número 57. La transformación del ser humano a un prisionero ya estaba completa.

El paso a través de la puerta nos acompañó con la oración „A cada uno lo suyo“ / „Jedem das Seine“. Muchas veces lo usamos en la vida cotidiana, pero ahora tiene un significado completamente diferente para nosotros. Los prisioneros habían cometido un crimen en los ojos de los nazis y ahora tenían lo que se merecían y se enfrentaban a ello cada día ya que la escritura se dirige hacia el interior del campo de concentración.

Pero para los detenidos también significaba resistencia, porque la historia de este dicho se remonta a Franz Ehrlich. Aceptó un curso de estudios en la Bauhaus, que había sido fundada previamente por los comunistas. Como comunista y posteriormente perseguido, diseñó este escrito, aunque en realidad estaba prohibido. Este ejemplo muestra muy bien que la resistencia física era casi imposible, pero mentalmente podían tener alguna esperanza y la escritura también les devolvió un pedazo de fe en el bien.

Puerta principal del campo con las letras en estilo Bauhaus “a cada uno lo suyo“ o sea: “a cada uno lo que se merece“ (así era la interpretación de los nazis) – Eingangstür mit dem Satz im Bauhausstil „Jedem das Seine“, bzw. „Jedem was er verdient“ (Lesart der Nationalsozialisten)

En Buchenwald casi no quedan edificios, sólo se pueden ver los planos del terreno. De los cuarteles tampoco se puede ver las paredes, pero no obstante se sabe que estaban divididos en un área para el día (con mesas y sillas) y la cámara de dormir.

Siguiendo nuestro camino sobre el territorio, llegamos al parque zoológico, que era una actividad de ocio para los hijos de los oficiales. En esta ocasión discutimos cómo la gente de Weimar supuestamente no sabía nada de lo que estaba pasando aquí. En realidad, la comida tenía que ser entregada por ciudadanos y los certificados de defunción tenían que ser escritos por la oficina de registro, e incluso los crematorios tenían que ser construidos por una compañía de la ciudad, si nadie quiere saber algo de esto…

El “Camino Carajo“ que todos los recién llegados presos tenían que correr sufriendo golpes y otros maltratos – der Caracho-Weg, den alle Neuankömmlinge wie im Spießrutenlauf unter Schlägen und ähnlichem durchliefen.

Desafortunadamente una pequeña tormenta de granizo nos golpeó, hacía bastante frío y por eso decidimos hacer un descanso para almorzar. Por lo menos por la mañana recibimos mucha información y eso fue un poco extenuante, por tanto la pausa para el almuerzo fue bien merecido. También eso nos dio tiempo para pensar sobre lo que hemos vivido durante el día. Hacer la experiencia de entrar a un territorio en el cual seres humanos sufrían, es simple descarado y emocionante. Fue nuestro primer día en el campo de concentración y creemos que no vamos a olvidar a este día en especial.

De Esther, Hannah y Lena

Deutsch Erste Annäherung an das Konzentrationslager Buchenwald (vormittags)

Die Fahrt begann am Goetheplatz in Weimar, nahe unserer Jugendherberge. Der Weg mit dem Bus stieg die ganze Zeit leicht an, da wir auf den Ettersberg auf 200m Höhe mussten, das ist zwar nicht viel, aber man merkt den Temperaturunterschied beim Aussteigen trotzdem. Die Straße führt durch den Wald, doch früher war dies alles schon Gelände der SS und somit Teil des Konzentrationslagers.

Nach ca. 20 Minuten kamen wir auf dem Parkplatz an ehemaligen Kasernen der SS-Offiziere an. Erstaunlich, dass in diesem Gebäude Soldaten und Aufpasser gewohnt haben, die täglich Menschen schikaniert und gefoltert haben, heute dort jedoch „normale“ Menschen wohnen und zwei davon als Jugendbegegnungsstätte genutzt werden.

Damit wir uns direkt in die Zeit zurückversetzen konnten, haben wir uns einige Fotografien, aber auch Zeichnungen, heimlich gemalt von eingesperrten Häftlingen, angeschaut. Man muss allerdings zwischen den Fotos unterscheiden. Viele davon stammen nämlich von der Zeit nach der Befreiung durch die alliierte US-Army am 11. April 1945.  Ihre Intention war es, die Bevölkerung zu befragen, ihnen die Lage in den Konzentrationslagern zu erklären und sie über die Schandtaten der Nazis zu informieren. Auf der anderen Seite hat die SS Fotos für eine Glorifizierung bzw. Verschleierung der Tatsachen geschossen. So zum Beispiel existiert ein Bild vom großen Lager in einer Steinbaracke, jedoch keine im sogenannten Kleinen Lager in den Holzbaracken. Denn der Unterschied zwischen diesen beiden Typen ist enorm, in den Holzbaracken liegen die Häftlinge zum Schlafen in Regalen zu zehnt, sodass sie sich beim alle zusammen umdrehen mussten. Seuchen haben sich hier natürlich auch wie ein Lauffeuer verbreitet, da das schon knappe Waschen zum Trinken und nicht zur Körperpflege und Hygiene benutzt wurde.

Propaganda: así representaron los nacionalsocialistas las condiciones de vida de los presos – Propaganda: So stellten die Nationalsozialisten die Lebensbedingungen der Häftlinge dar.

In den Steinbaracken gab es dagegen richtige Betten, die zwar aus Metall über und nebeneinander standen, aber trotzdem wesentlich komfortabler aussehen. Es hingen sogar Lampen von den Decken, was den Raum auf den Fotos schon fast gemütlich aussehen ließ. Dennoch herrschten auch hier Schmutz und Mangel.

Después de la liberación por los americanos: Personas casi muertas de hambre – Nach der Befreiung der Amerikaner: Halb verhungerte Menschen

Die Bilder der US-Army zeigen eher die Emotionen der Häftlinge, wie sie nach der Befreiung zu erkennen waren. In ihren Gesichtern sah man das Leid und den Schaden, den sie teilweise in sieben Jahren langer Haftgetragen haben, Erschöpfung und Krankheiten zeichnen ihre Gesichter. Aber die Angst dominiert nicht mehr, im Gegenteil sehen manche sogar erleichtert aus.

Nun schon mit Vorwissen ausgerüstet, um den Lagerboden zu betreten, auf dem tausende Menschen gelitten haben und sogar 56 000 Menschen gestorben sind, gingen wir den Weg entlang, der eben diese direkt zum Eingang geführt hat. Der „Caracho-Weg“, wie er genannt wurde, ist eine Schikane für die neuankommenden Häftlinge. Hier werden sie von den SS-Offizieren, zunächst nichts ahnend, geschlagen, beleidigt und bespuckt. Alles das sind Maßnahmen, um die Juden, “politische Verbrecher“, “Asoziale“ (z.B. Obdachlose), “Berufsverbrecher“, “Homosexuelle“, “Bibelforscher“ (Zeugen Jehovas) und “Emigranten“ einzuschüchtern und komplett zu entmenschlichen. Um ihnen weiterhin die Würde zu nehmen, werden sie anschließend kahl rasiert und in Desinfektionslösung gesteckt. Man könnte auch denken, es ist für die Hygiene, diese Lösung ist aber nach der zehnten Person sicherlich nicht mehr sauber und brennt in den Wunden der Rasur. Des Weiteren bekommen sie Nummern zugewiesen, Peter heißt dann nicht mehr Peter, sondern Nummer 57. Die Verwandlung vom Menschen zum Häftling ist nun abgeschlossen.

Der Schritt durch das Tor begleitet uns mit dem Spruch „Jedem Das Seine“. Wir benutzen ihn häufig einfach so im Alltag, aber jetzt hat er für uns eine ganz andere Bedeutung. Die Häftlinge hatten ein Verbrechen in den Augen der Nazis begangen und bekommen nun das, was sie verdienen und wurden damit täglich konfrontiert, da sich der Schriftzug nach innen richtete.

Für die KZ Insassen hieß es aber auch Widerstand, denn die Geschichte über diesen Spruch geht auf Franz Ehrlich zurück. Er nahm einen Studiengang am Bauhaus an, welches zuvor von Kommunisten gegründet worden war. Als Kommunist und später verfolgt, entwarf er diesen Schriftzug, obwohl es eigentlich verboten war. An diesem Beispiel kann man sehr gut erkennen, dass körperlicher Widerstand fast unmöglich war, sie sich mental jedoch etwas Hoffnung machen konnten und ihnen der Schriftzug auch ein Stück Glaube an das Gute zurückgab.

Auf dem Gelände des Konzentrationslager selber stehen fast keine Gebäude mehr, man kann nur noch die Grundrisse erkennen. So auch von den Baracken, in denen die Insassen lebten. Diese Gebäude waren geteilt in einen Bereich für den Tag (mit Tischen, Stühlen) und die Schlafkammer.

Auf dem weiteren Weg kamen wir zum Zoo, der für die Kinder der Offiziere als Freizeitaktivität bestand. Bei dieser Gelegenheit haben wir darüber diskutiert, wie denn die Bevölkerung in Weimar angeblich nichts von dem wusste, was hier vorging. Tatsächlich musste doch Nahrung geliefert und Todesurkunden vom Standesamt geschrieben werden, und auch die Krematorien mussten von einer Firma aus der Stadt gebaut werden, wenn da dann niemand was davon wusste…

Leider hat uns dann ein kleiner Hagelsturm erwischt, es war ziemlich kalt und wir haben beschlossen, eine Mittagspause zu machen. Zumindest am Vormittag bekamen wir sehr viel Input und es war auch teils anstrengend, deswegen war die Mittagspause wohl verdient und es gab uns Zeit, das eben Erfahrene zu verarbeiten. Einfach die Erfahrung zu machen, auf einem Gelände herumzulaufen, wo so viele Menschen gelitten haben, ist krass und irgendwie schon berührend.

Von Esther, Hannah und Lena

Español – visitar lugares clave del campo de concentración (nachmittags)

Después del almuerzo y tras haber visitado la mayor parte del campo de concentración, fuimos a ver una de las pocas partes que se han mantenido intactas: el crematorio. Al entrar en la parte que separaba el crematorio del resto del campo, y algunos  algunos detalles de lo que ocurría en este sitio, nos sentimos aturdidas y un escalofrío nos recorre la espalda, de arriba a abajo. Antes de entrar decidimos no hablar allí dentro y escuchamos con atención cómo funciona un crematorio.

Normalmente, en un crematoriose queman cadáveres de personas que han muerto y que deciden despedirse con este tipo de ceremonia. Sin embargo, en el crematorio del campo de concentracón se quemaba gente no como un ritual deseado e importante para la persona fallecida, sino como una manera de desechar los cadáveres de los presos muertos, que se amontoban en pilas enormes.

En la patología, antes de quemar los cadáveres en los hornos, les sacaban los dientes de oro y órganos como los pulmones, el corazón, y muchos más. Después de hablar  de estas cosas, entramos en  el pequeño edificio de la patología, que estaba conectada con el crematorio. Dentro había una especie de mesa de operaciones, para poder sacarles los dientes y los órganos. También pudimos ver los instrumentos que se utilizaban en una vitrina en la misma habitación.

Después de entrar en la patología, sin hablar, por respeto a la gente que no pudo sobrevivir a la barbarie cometida en este campo, entramos en el edificio del crematorio donde pudimos ver los hornos que se usaban para tan inhumana actividad. En total habían 6 hornos para “incinerar” a los muertos. También vimos una habitación con lápidas para honrar y recordar a los muertos, que fueron colocadas allí una vez concluida la guerra.

Nos impresionó especialmente una foto, hecha por los americanos tras vencer a las SS, dónde se podía ver una de las enormes pilas de muertos como evidencia de la barbarie cometida. Después de ver los vestigios de aquella macabra etapa, bajamos al almacén. En el sótano del crematorio había unos ganchos en las paredes, que se usaban para asesinar a la gente por estrangulación. La suma de las víctimas de Buchenwald se estima en 56.000. Es en esta parte del campo dónde el recuerdo de la terrible crueldad cometida se nos hizo más insoportable y doloroso. Las SS trataba a los muertos como basura y a los presos como parásitos.

El edificio del antiguo archivo de Buchenwald se usa hoy en día como sala de exposición permanente dedicada a la historia del campo de concentración de Buchenwald. En el tiempo del nacionalsocialismo se empleaba para guardar la ropa y los objetos de los prisioneros que llegaban a Buchenwald. Hoy en día, todavía hay gente que contacta con el archivo buscando objetos personales de familiares que estuvieron en el campo. La exposción que pudimos ver en esta sala nos resultó realmente interesante  por la cantidad de material documental gráfico y objetos personales que presenta. El tema que más nos impresionó a las tres  fué el  de la prostitución forzada. Como sabemos, Buchenwald era un campo de concentración solamente para hombres, pero alrededor del campo había “subcampos”, donde también metían a mujeres. En aquellos subcampos, los hombres de las SS escogían a “las mujeres más atractivas” y las llevaban a una barraca especial en el campo de Buchenwald, donde vivían bajo mejores condiciones que el resto en cuanto a comida y a espacio, pero tenían que acostarse con presos, aunque no quisieran. Las SS las forzó a prostituirse, lo cual causó otro tipo de trauma para aquellas mujeres. Los prisioneros que hacían buen trabajo recibían cartillas de racionamiento con las que se podían comprar comida o pagarse una visita al burdel. Este asunto nos dejó muy impresionadas, ya que casi nunca se habla de temas como este y pensamos que se debería de mencionar. También había audios de ex-prostitutas forzadas explicando sus experiencias. Esos audios son otra parte del museo que nos gustó mucho, porque se podían escuchar historias diferentes de los puntos de vista de contemporáneos, y también sus biografías.

Además había diferentes prendas de ropa con marcas o emblemas diferentes que indicaban „el crimen“ del prisonero y los números de identificación estaban en la ropa también. Nos llamó la atención que casi toda la ropa en el museo era de presos políticos. En una chaqueta hasta había manchas de sangre.

En total el museo nos gustó mucho y nos quedamos con ganas de ver más. Al final hablamos un poquito de nuestras impresiones y aprendímos más sobre la historia del campo: al principio el campo era muy pequeño, pero los prisioneros tuvieron que expandirlo talando más árboles y costruyendo más barracas. Al final el campo de Buchenwald tenía una superficie de 1,9 km2.

Después de esa tarde tan interesante como intensa, volvimos al albergue y nos relajamos un poco. Antes de irnos a dormir vimos un documental con supervivientes del campo de concentración  hablando de sus experiencias en Buchenwald.

De Luna, India y Svea

Deutsch – Besichtigung zentraler Orte des Konzentrationslager (nachmittags)

Nachdem wir zu Mittag gegessen und den Großteil des Konzentrationslagers besucht hatten, gingen wir zu einem der letzten erhaltenen Teile des Konzentrationslagers: das Krematorium. Als wir durch den Holzzaun zum Hof des Krematoriums gingen, welcher das Krematorium vom Rest des Konzentrationslagers trennte, und auch einige Details darüber wussten, was dort drinnen geschah, fühlten wir uns betäubt und es ließ uns erschaudern. Bevor wir das Krematorium betraten entschieden wir dort drinnen nicht zu sprechen und wir hörten aufmerksam zu, wie ein Krematorium funktioniert. Normalerweise werden in einem Krematorium die Leichen von Verstorbenen eingeäschert, die sich dazu entschieden haben, sich mit dieser Methode zu verabschieden. Allerdings wurden im Krematorium des Konzentrationslagers die Leichen nicht als gewolltes Ritual der Verstorbenen verbrannt, sondern um die Leichen zu entsorgen, welche auf riesigen Stapeln angehäuft wurden.
In der Pathologie wurden den Leichen, vor der Verbrennung in den Öfen, Goldzähne und Organe wie Lungen, Herzen und mehr entnommen. Nachdem wir all diese Dinge besprochen heben, gingen wir in das kleine Gebäude der Pathologie, welches mit dem Krematorium verbunden war. Drinnen gab es eine Art Operationstisch, wo den Leichen die Goldzähne und Organe entnommen wurden. Im gleichen Raum konnten wir auch in einer kleinen Vitrine die verschiedenen Instrumente und Werkzeuge sehen, die dafür benutzt wurden sehen.

Nachdem wir die Pathologie betraten ohne zu sprechen, um den Leuten die die Grausamkeit des Lagers nicht überleben konnten Respekt zu zeigen, gingen wir in das eigentliche Gebäude des Krematoriums, wo wir die Öfen für diesen unmenschlichen Nutzen sehen konnten. Insgesamt gab es 6 Öfen, um die Toten „einzuäschern“. Wir sahen auch einen Raum mit Steintafeln, um die Toten zu ehren und an sie zu erinnern, die dort platziert wurden, nachdem der Krieg zu Ende war.
Auf uns hat vor allem ein Foto, von den Amerikanern nachdem sie die SS besiegt haben, einen großen Eindruck gemacht, wo man einen dieser riesigen Leichenhaufen sehen konnte, als Beweis für die grausamen Ereignisse, die damals an diesem Ort geschehen waren. Nachdem wir uns die Relikte dieser makabren Etappe angeschaut hatten, gingen wir in den Keller. Dort gab es Wandhaken, womit die SS die Häftlinge erdrosselte. Die Zahl der Opfer in Buchenwald wird auf ca. 56.000 Tote geschätzt. Die SS behandelte die Toten wie Müll und die Häftlinge wie Parasiten.

Das ehemalige Kammergebäude von Buchenwald dient heutzutage als Museum für die Dauerausstellung zur Geschichte des Konzentrationslagers Buchenwald. In der Zeit des Nationalsozialismus wurde es als Aufbewahrungsort für Bekleidung und persönliche Gegenstände der Häftlinge, die in Buchenwald ankamen, benutzt. Bis heute gibt es immer noch Menschen, die das Archiv kontaktieren, um persönliche Gegenstände der Familienmitglieder zu finden, die Häftlinge in Buchenwald waren. Die Ausstellung war für uns wirklich interessant wegen der Menge an grafischem Dokumentationsmaterial und persönlichen Gegenständen, die sie präsentiert. Das Thema, das uns am meisten beeindruckte, war die Zwangsprostitution. Wie wir wissen, war Buchenwald ein reines Männerlager, jedoch gab es in der Nähe viele kleinere „Außenlager“, wo auch Frauen waren. Aus diesen Außenlagern suchten SS- Männer „die attraktivsten Frauen“ aus und brachten sie in eine Baracke im eigentlichen Konzentrationslager, wo sie zwar unter besseren Bedingungen in Bezug auf Nahrung und Platz lebten, als viele der anderen Häftlinge, jedoch mussten sie andere Häftlinge über sich ergehen lassen. Die SS zwang diese Frauen zur Prostitution, was eine ganz andere Art von Trauma für diese Frauen verursachte. Wenn Häftlinge gute Arbeit leisteten bekamen sie Wertkarten, mit denen sie sich entweder Nahrung oder einen Besuch im „Bordell“ bezahlen konnten. Dieses Thema hat uns sehr überrascht, da so gut wie nie über solche Themen in der NS- Zeit gesprochen wird und wir denken, dass es öfter erwähnt werden sollte. Es gab in der Ausstellung auch Audioaufnahmen von ehemaligen Zwangsprostituierten, die über ihre Erfahrungen sprechen. Diese Audios waren für uns sehr interessant, da man sich verschiedene Geschichten von Zeitzeugen oder ihre Biografien anhören kann.

Außerdem gab es verschiedene Kleidungsstücke von Häftlingen, wo noch die Symbole drauf waren, die anzeigten was für eine „Straftat“ die Häftlinge begangen. Was unsere Aufmerksamkeit erregte, war die Tatsache, dass die meisten Kleidungsstücke von politischen Häftlingen waren. An einer Jacke gab es sogar Blutflecken.

Insgesamt hat uns das Museum sehr gut gefallen und wir hätten gerne mehr gesehen. Am Ende sprachen wir ein wenig über unsere Eindrücke und lernten noch ein wenig über die Geschichte des Lagers: am Anfang war das KZ sehr klein, aber die Häftlinge erweiterten es immer weiter, indem sie Bäume fällten und Baracken bauten. Am Ende betrug die Fläche des Konzentrationslagers Buchenwald 1,9 km2.

Nach diesem interessanten, aber anstrengenden Tag kehrten wir zur Jugendherberge zurück und entspannten uns ein wenig. Als Abschluss guckten wir uns bevor wir ins Bett gingen, eine Dokumentation über Überlebende des Konzentrationslagers Buchenwald und ihre Erfahrungen.

Von Luna, India und Svea

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